Cabello: La importancia de equilibrar proteína e hidratación
El cabello está compuesto de queratina, la proteína que también compone otras partes del cuerpo como uñas y cuernos (en animales).
Cuando agredimos nuestro cabello con agentes externos como tintes, secadores, planchas de alisar, peinados agresivos, etc., la estructura de la queratina se va dañando y el cabello se rompe y se abre.
Para ello hay determinados tratamientos enriquecidos con queratinas y otro tipo de proteínas que reparan las partes dañadas del cabello. Los cabellos finos (como el mío) necesitan más proteína que los gruesos o normales para que le den peso y refuerzan su fibra, que es bastante más fina y por lo tanto menos resistente a agresiones externas. Lo mismo sucede con los cabello porosos y/o maltratados. A mí siempre se me ha roto mucho el pelo y alguna vez que otra he probado productos ricos en proteínas con la esperanza de que frenaran la rotura, sin embargo no sólo no solucionaban mi problema sino que me dejaban el pelo áspero, quebradizo y encrespado. ¿Por qué? La respuesta es: por hacer un mal uso de estos productos (ahora me explico)
Investigando en foros sobre cuidado capilar he averiguado que el exceso de proteína con respecto al nivel de hidratación deja el cabello rígido y sin elasticidad, con lo cual se vuelve frágil y quebradizo. Mi problema era que no compensaba el aporte proteínico con más hidratación, por lo que mi cabello se iba volviendo más rígido, y por lo tanto, vulnerable a la rotura.
Imaginaos que queréis moldear una bola de barro. La tierra es la proteína y el agua la hidratación. Si a la mezcla le echas demasiada agua, la bola se te deshará en las manos y te será imposible moldearla. Si le echas demasiada tierra, se romperá cuando intentes modelarla y se desintegrará en tus manos.
Pues con tu cabello sucede lo mismo, para que esté sano tiene que haber un equilibrio entre los niveles de proteína e hidratación. Aunque en caso de duda siempre es mejor tirar hacia el lado de la hidratación, ya que es mucho más fácil pasarse con la proteína que viceversa, y el abuso de ésta provoca daños más visibles. Las personas con cabellos gruesos deben ser especialmente cuidadosas con este punto, son las que antes acusarán las consecuencias de un exceso proteínico.
El exceso de hidratación, aunque es mucho más difícil llegar a ese punto, también tiene consecuencias. El pelo se vuelve excesivamente blandurrio y elástico, como un chicle, y no tiene ninguna fuerza, así que se rompe al manejarlo.
Cómo saber si a tu cabello le sobra o le falta alguno de estos elementos:
Tienes que coger uno de tus cabellos, pasándote la mano o un peine o cepillo por la cabeza. ¡No te vayas a arrancar un pelo de raíz sólo para esto! Agárralo por los dos extremos y estíralo.
- Si se estira un poco y luego vuelve a su estado natural sin romperse, tu cabello está en perfectas condiciones, sigue manejando tu cabello como lo hacías hasta ahora.
- Si se estira un poco y luego se rompe: necesitas aumentar la proteína.
- Si se estira, se estira y no se rompe, necesitas más proteína.
- Si no estira apenas y se rompe: necesitas hidratación.
- Si tu cabello en seco parece paja, está duro, quebradizo y encrespado, sin duda necesitas mucha hidratación.
- Si tu cabello en mojado parece blandengue, mustio y excesivamente elástico, necesitas proteína para fortalecerlo.
En mi caso, he llegado a la conclusión de que, siendo mi pelo fino y seco, debo proporcionarle bastante proteína para fortalecer la hebra y contrarrestar el aspecto "liviano" del pelo fino (las que lo tengáis sabréis a qué me refiero) pero al mismo tiempo dándole mucha hidratación para compensar.
Una vez visto cuál es el problema, necesitas atacar el problema de raíz. En siguientes posts, pienso seguir explicando cómo equilibrar estos niveles de proteína/hidratación y qué productos debes usar.
Leer también: Cabello: cuidado con el exceso de proteínas
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